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Cerca de mi trigésimo sexto cumpleaños atravieso una de las crisis más profundas de mi vida.  Me diagnosticaron tlp o trastorno límite de la personalidad hace apenas un mes. Las cosas han empeorado y ahora las crisis son más recurrentes.

Siempre he sido una persona de emociones muy intensas, sumamente impulsiva, apasionada en muchos aspectos, variable emocional y mentalmente, inmensamente vulnerable a nivel sentimental, dependiente de mi pareja y apegada con todo mi ser a quien posicione allí.

Con el pasar de los años uno empieza a sentir que algo anda mal. Que por alguna razón lo que para otros es un obstáculo en el camino para mí representa el fin del mundo. Ver como por razones que para algunos pueden parecer mínimas yo siento que el mundo entero pierde sentido. Se pierde la energía y las ganas de vivir.

Puedo confesar que vivir así es una mierda, sencillamente las cosas que pasan afectan demasiado, duelen mucho y el dolor es tan insoportable que muchas ideas pasan por mi cabeza. Solo quieres que por fin todo ese malestar algún día deje de estar allí.

El diagnóstico hace que uno afirme su desconfianza de sí mismo, al fin y al cabo es una visión trastornada de la vida. No se puede vivir muchos años con tal nivel de sufrimiento, descontrol y dependencia.  Al menos no se puede vivir de una forma que valga la pena recordar.

Sin embargo, completamente harta de ser quien soy trato de luchar por salir de esto. Me esfuerzo por tolerar cada crisis, hallar salidas que no afecten mi integridad y amor propio. Se puede decir que por lo menos ahora sé a qué me enfrento y según dicen hay una salida. Asisto a terapia y por primera vez hago lo que me dicen,    me costó pedir ayuda, mucho.  Pero se me agotaron las opciones, al menos las que en verdad puedan ayudarme a largo plazo.   

Sé que no estoy sola, solo que a veces al igual que los demás uno intenta desenredar sus cosas sin ayuda. Pero esta vez tengo que pedir una mano o varias. En verdad necesito algo de apoyo, mis fuerzas han menguado y puede que sentirlos conmigo me dé algo de impulso.
Solo no me juzquen, no se angustien, ni me presionen, déjenme seguir sola pero acompañenme. 

 Nunca antes había estado tan exhausta, pero sé que aunque va a ser difícil puedo y quiero avanzar y estar mejor. 

Me deseo a mi misma un feliz cumpleaños, lograr sanarme, aunque va a tomar tiempo y mucho esfuerzo. 

Necesito una pausa, darme tiempo y cumplir éste que es el propósito para este año. Quiero una vida que valga la pena vivir, ustedes están ahí y eso ya me anima a intentarlo y seguir. Los quiero mucho. Siempre. 

 


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